Aunque suene un poco desfasado, inclusive ilógico y hasta injusto, he tomado una decisión: no envolverme en situaciones a medio resolver. Me he entregado varias veces en cuerpo (no en alma) a aquellos a quienes mi corazón estimó como inofensivos. Uno no decide de quién enamorarse, no obstante el mismo corazón posee un subconsciente (aparentemente) q puede distinguir entre aquellos q nos pueden dañar mediante la intensidad y aquellos que no.
Y en contra de toda racionalidad, los que nos pueden dañar son los mismos a los cuales podemos amar con toda nuestra alma. Más miedo me da la persona a la cual le noto la capacidad de hacerme amarlo intensamente, porque sé q tambien puede hacerme un daño al mismo grado de intensidad.
Por ello opto no entrar en relaciones donde no me puedan ofrecer lo justo y viceversa. Ahora mismo, hoy por hoy y como están las cosas, yo no puedo ofrecerle nada justo a quien desee estar conmigo. Yo me voy. Y sé que la única persona q demuestra la capacidad de enamorarme como una tonta tampoco me puede ofrecer lo justo a mi. Por ende: nada va. Solo la ilusión de poder disfrutar de su mirada, de su voz, de su energía y su compañía... hasta que llegue el día en q me tenga que ir. Luego, q la vida decida si podemos reunirnos, o no.
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